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domingo, 27 de abril de 2008

La Piedra Rosetta

Cuando en 1798 Napoleón hizo una expedición a Egipto, llevó muchos peones e ingenieros, para explorar, y científicos eruditos, porque pensó que quizá le serían útiles para conocer mejor la historia del país. Y estos fueron los que descubrieron los templos de Luxor y Karnak. Y los mismos, diez años después, presentaron a la Academia Francesa una Descripción de Egipto que dio paso al estudio científico de una civilización antigua y olvidada.
Pero los estudiosos fueron incapaces de leer lo que aparecía en los monumentos, hasta que uno de los hombres de Napoleón encontró una piedra de basalto negro cerca de Rosetta, a 50km de Alejandría. Era una piedra de forma irregular que pasó posteriormente a poder de los ingleses, que la tienen en el Museo Británico de Londres.
Las inscripciones, gravadas por los escribas de Menfis, mostraban unas concesiones hechas al pueblo por el rey Ptolomeo V Epífanes, en el siglo III a.C., para conmemorar el noveno aniversario de su ascensión al trono. La piedra mostraba el mismo texto en tres escrituras diferentes: jeroglífica egipcia, demótica (derivada de la jeroglífica hierática y usada para situaciones comunes) y griega, gracias a la cual se pudo descifrar las otras dos.
Thomas Young François Champollion se dedicaron mucho tiempo a descifrar esos jeroglíficos, algunos escritos en cartuchos (un cartucho es un conjunto de signos pictográficos reunidos en el interior de un óvalo que se empleaba para escribir los nombres de personajes de la realeza), gracias a los cuales se pudo descifrar la totalidad del texto.
La escritura jeroglífica tiene tres tipos de símbolos diferentes para representar la palabra: los símbolos ideográficos, los fonogramas (para indicar pares consonantes o consonantes aisladas) y los símbolos determinativos (carecientes de valor fonético y que indican el significado de la palabra evitando que se confunda.
Thomas Young, observando los símbolos de la Rosetta, fue relacionando símbolos, hasta que llegó a descubrir el nombre de Ptolomeo en un cartucho y en otro el de Cleopatra. Y comprobando la orientación de los símbolos, descubrió la forma en que debía leerse cada uno de los jeroglíficos.
Después de 20 años, Champollion consiguió descifrar todo el texto de la Rosetta, traduciendo buena parte del sistema de escritura egipcio. Su labor amplió el conocimiento sobre el sentido y funcionamiento de la escritura, por tratarse de un tipo que incorporaba signos puramente pictográficos con otros de tipo fonético, y que parecía ocupar un lugar de transición entre los pictogramas y los sistemas silábicos posteriores.
Manuel Cardenal

sábado, 26 de abril de 2008

EL ORIGEN DE LA ESCRITURA


La escritura es un sistema de representación de palabras. Por ella podemos recoger cualquier idea o pensamientos para la posteridad. Antes los conocimientos se transmitían oralmente.

Hay dos tipos de escritura: fonológica y no fonológica.

Escritura fonológica es la que presenta relación entre el signo escrito y los sonidos pronunciados.

Escritura no fonológica es la que no tiene relación entre los signos escritos y sus sonidos (por ejemplo los jeroglíficos).

Los jeroglíficos eran representados con signos y dibujos, cada uno llamado pictograma, que significaba el objeto representado.

Al principio, este tipo de escritura era suficiente para representar las cosas básicas de la vida cotidiana, pero con el desarrollo de la civilización aparecieron nuevos conceptos, y con ellos, los dibujos se hicieron ilimitados.

Jeroglífico significa “escritura sagrada”, ya que en un principio representaban las palabras de los dioses.

Como leer los jeroglíficos era muy difícil, aparecieron los escribas, sacerdotes que enseñaban a leer y escribir, utilizando como superficie de escritura papiros, pedazos de piedra, omóplatos de animales, tablas de madera y pergaminos. Aunque el más empleado era el papiro, sobre el que escribían con una caña (cálamo), con tinta negra o roja. Sobre una superficie dura usaban estiletes de madera.

Los niños aprendían en las “casas de las tabletas” y lo equivalente a la universidad se llamaba la “casa de la sabiduría”, y a esos lugares solo podían asistir los hijos de las clases acomodadas.

La evolución de la escritura lleva a que los dibujos dejen de representar objetos o enunciados globales y pasen a representar palabras.

Dentro de este tipo de escritura empiezan a aparecer signos a los que se les da un valor fonético independiente del sentido de la palabra. El signo fonético representa un sonido, no una idea. A veces, los símbolos solo tienen valor consonántico, otras consiguen un valor silábico. Ejemplos de escritura ideográfica son los de Japón y China (con 50000 caracteres diferentes).

En torno a 1500 a.C. aparecieron los alfabetos (sistemas de escritura con pocos signos, con los que se forman todas las palabras de un idioma. No se sabe claramente el origen de los alfabetos, pero se coincide en la idea de que tuvieron un origen único.

El objetivo de los alfabetos era poner un signo a cada sonido. Los alfabetos tienen un número mucho más reducido de símbolos (entre 20-30 aprox.).

El primer alfabeto en escritura cuneiforme es del 1400 a.C., encontrado en Ugarit, Siria. Se trata más bien de una técnica de representación que de un tipo de escritura.

El dibujo de los pictogramas e ideogramas se fue simplificando hasta convertirse en líneas, representaciones esquemáticas y abstractas, que allanaron el camino para la difusión de los caracteres alfabéticos.

El primer alfabeto de este tipo se descubrió en 1929. Se trataba de un alfabeto formado por 30 consonantes, posteriormente reducidas a 22. Sirvió de base para el posterior alfabeto fenicio, desarrollado en 1400 a.C., y formado por 22 consonantes difundidas por todo el Mediterráneo, origen de los alfabetos posteriores. A partir de este alfabeto fenicio nacieron el alfabeto hebreo, arameo (de este el árabe) y el griego.

El alfabeto griego incorpora las vocales. Los griegos crearon sus letras a partir de formas fenicias y añadieron otras nuevas al final del alfabeto.

Todos los alfabetos utilizados hoy en Europa proceden del alfabeto griego, introducido en Grecia hacia el siglo IX a.C., por el príncipe fenicio Cadmo. El alfabeto griego consta de 24 letras.

Después, algunas letras pasaron a tener un significado simbólico en religión, matemáticas y otras ciencias.

El alfabeto latino no procede directamente del griego, sino del etrusco, una variante del griego. El alfabeto latino tiene 23 letras. La novedad de este alfabeto fue adoptar el sonido K para la grafía C.

Los romanos fueron los que difundieron este alfabeto con su lengua y civilización. Con algunas modificaciones en la Edad Media, es el alfabeto que se utiliza hoy en casi todo el mundo, con 23 letras.

La letra “ñ” española es resultado de la fusión de la letra “g” y la letra “n” (gn = ñ)



MANUEL CARDENAL FERNÁNDEZ 4º ESO sección C Nº 7