Cuando en 1798 Napoleón hizo una expedición a Egipto, llevó muchos peones e ingenieros, para explorar, y científicos eruditos, porque pensó que quizá le serían útiles para conocer mejor la historia del país. Y estos fueron los que descubrieron los templos de Luxor y Karnak. Y los mismos, diez años después, presentaron a la Academia Francesa una Descripción de Egipto que dio paso al estudio científico de una civilización antigua y olvidada.Las inscripciones, gravadas por los escribas de Menfis, mostraban unas concesiones hechas al pueblo por el rey Ptolomeo V Epífanes, en el siglo III a.C., para conmemorar el noveno aniversario de su ascensión al trono. La piedra mostraba el mismo texto en tres escrituras diferentes: jeroglífica egipcia, demótica (derivada de la jeroglífica hierática y usada para situaciones comunes) y griega, gracias a la cual se pudo descifrar las otras dos.
Thomas Young François Champollion se dedicaron mucho tiempo a descifrar esos jeroglíficos, algunos escritos en cartuchos (un cartucho es un conjunto de signos pictográficos reunidos en el interior de un óvalo que se empleaba para escribir los nombres de personajes de la realeza), gracias a los cuales se pudo descifrar la totalidad del texto.
La escritura jeroglífica tiene tres tipos de símbolos diferentes para representar la palabra: los símbolos ideográficos, los fonogramas (para indicar pares consonantes o consonantes aisladas) y los símbolos determinativos (carecientes de valor fonético y que indican el significado de la palabra evitando que se confunda.
Thomas Young, observando los símbolos de la Rosetta, fue relacionando símbolos, hasta que llegó a descubrir el nombre de Ptolomeo en un cartucho y en otro el de Cleopatra. Y comprobando la orientación de los símbolos, descubrió la forma en que debía leerse cada uno de los jeroglíficos.
Después de 20 años, Champollion consiguió descifrar todo el texto de la Rosetta, traduciendo buena parte del sistema de escritura egipcio. Su labor amplió el conocimiento sobre el sentido y funcionamiento de la escritura, por tratarse de un tipo que incorporaba signos puramente pictográficos con otros de tipo fonético, y que parecía ocupar un lugar de transición entre los pictogramas y los sistemas silábicos posteriores.
